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El marisco es un producto delicado y altamente perecedero, por lo que su correcta conservación es clave para mantener su frescura y sabor. Congelarlo de manera adecuada permite disfrutarlo en cualquier momento sin perder calidad.
En Mariscos Anamar hemos diseñado esta guía para explicar qué mariscos pueden congelarse, cómo hacerlo correctamente y algunos consejos prácticos para garantizar los mejores resultados.
Además, puedes descargar la guía en formato PDF para que la tengas a mano cuando la necesites.
Con estos consejos, podrás disfrutar del mejor marisco en cualquier época del año sin perder calidad. ¡Buen provecho!
Usar bolsas herméticas o envasado al vacío para evitar formación de cristales de hielo y pérdida de calidad.
Etiquetar con la fecha de congelación para un mejor control del tiempo de almacenamiento.
Descongelar en la nevera con antelación (12-24 horas), nunca a temperatura ambiente.
No recongelar mariscos ya descongelados, ya que afecta su sabor y textura.
No esperar demasiado para cocinarlos tras descongelarlos.
Tiempo de congelación recomendado: uno o dos meses
Ver consejos de cocción en la Guía de Cocción de Marisco de Mariscos Anamar.
Es importante esperar a que el marisco se enfríe.
Envolver en un paño humedecido con el caldo de la cocción escurrido.
Envolver con film sin dejar bolsas de aire o envasar al vacío.
Colócalo en el congelador.
En el caso del Txangurro, se puede congelar la carne cocida y desmenuzada, guardada en bolsas al vacío, recipientes herméticos o bolsas de congelación.
En el caso de las nécoras y las cigalas grandes, no se aconseja congelar porque su carne es muy frágil y la congelación afecta a su textura. Se recomienda consumir frescas.
Si vas a cocinar el marisco pequeño a la plancha se recomienda congelar en crudo y en bolsas herméticas. Al congelar las cigalas crudas se puede apreciar cierto oscurecimiento de su cabeza.
Para cocer los crustáceos pequeños se recomienda ver los tiempos de cocción y cantidad de sal adecuado en la Guía de Cocción de Marisco de Mariscos Anamar.
No se recomiendan congelar crustáceos cirrípedos. En el caso de los percebes, al congelarlos pierden su sabor y textura.
Estos moluscos con espinas y piel rugosa pierden sus propiedades al congelarse por lo que se recomienda consumir frescos. Pero si no lo vas a consumir próximamente, puedes congelar solo las gónadas limpias, es decir, la parte comestible naranja/amarilla del erizo, sin restos de agua, arena, cáscara ni líquido interior.
Se puede congelar sin problema. Se recomienda congelar crudo y limpio en bolsas individuales y descongelar en la nevera o en agua templada.
No se recomiendan congelar, ya que pierden calidad.
Aunque es posible congelar almejas, mejillones y berberechos, no se recomienda congelarlos vivos y con la concha, ya que pierden calidad, pueden sufrir cambios de textura y, al descongelarse, ya no es posible comprobar correctamente si estaban vivos.
Siempre que sea posible, lo mejor es consumirlos frescos. Si necesitas conservarlos durante más tiempo, la opción más segura es cocinarlos antes de congelarlos.
Y recuerda que para disfrutar de una mejor calidad, se recomienda consumirlos en un plazo aproximado de 2 a 3 meses.
Revisa los bivalvos y desecha los que tengan la concha rota o permanezcan abiertos después de darles un ligero golpe.
Lávalos bien con agua fría. En el caso de las almejas y los berberechos, déjalos previamente en agua fría con sal para que eliminen la arena.
Cocínalos al vapor o en una cazuela hasta que se abran.
Desecha todos los ejemplares que no se hayan abierto durante la cocción.
Deja que se enfríen rápidamente y separa la carne de las conchas. También puedes conservarlos con su propio jugo de cocción, previamente colado.
Guárdalos en un recipiente hermético o en una bolsa apta para congelación, eliminando todo el aire posible.
Anota la fecha y congélalos a –18 °C.
La forma más segura es descongelarlos lentamente en el frigorífico, dentro de un recipiente que recoja el líquido. Nunca deben descongelarse a temperatura ambiente. Si necesitas utilizarlos rápidamente, puedes cocinarlos o calentarlos directamente desde congelados, siempre que la receta lo permita. Una vez descongelados, consúmelos cuanto antes y no vuelvas a congelarlos, salvo que los cocines previamente.
Para conservar todo su sabor y su textura, recomendamos consumir las almejas, los mejillones y los berberechos frescos. Si no vas a utilizarlos a tiempo, es preferible cocinarlos y congelar únicamente la carne con un poco de su jugo, en lugar de congelarlos vivos con la concha.