Preparar un centollo

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Cómo preparar un riquísimo centollo

El mes de diciembre es cuando comienza la temporada de captura del centollo. Es un crustáceo de la familia de los cangrejos muy apreciado cuya carne es deliciosa y suave aunque su caparazón sea rugoso y duro.

Prepararlo no es complicado, ya verás cómo siguiendo estos sencillos pasos podrás disfrutar de un delicioso plato. Es una apuesta clásica de marisco en Navidad y para una de las comidas o cenas resulta un éxito.

Cocer el centollo

Lo primero que debemos hacer es cocer el centollo. Busca una olla donde quepa en su totalidad. Si aún está vivo hay que sumergirlo en agua fría, calcula aproximadamente cuántos litros de agua necesitas y después añade sobre 70 gramos de sal por litro.

Si el centollo está muerto, sumérgelo en agua hirviendo y una vez en el recipiente, llévalo a ebullición de nuevo. Como dato orientativo podemos decirte que un centollo de entre unos 500 gramos a 1 kilo necesitaría sobre 15-17 minutos de cocción.

Despiezar el centollo

Una vez cocido, hay que despiezarlo. Para comenzar, ponlo boca abajo. Como podrás observar en la parte inferior del animal hallarás una pieza a modo de solapa, podríamos decir que es el abdomen del centollo. Es muy fácil retirarlo, con una ligera presión lo separamos del cuerpo con las patas del caparazón. Una vez realizada esta tarea, lo reservamos. Te encontrarás con que hay unas telillas sobre el cuerpo, pues bien, hay que arrancarlas.

Posteriormente, con un cuchillo grande partimos el cuerpo en dos mitades y limpiamos las láminas grises que recubren el cuerpo. Si se trata de un ejemplar hembra (la solapa es más redondeada) y tiene huevas en su interior, las extraemos y las uniremos más tarde a la carne del animal. Después separamos las patas del cuerpo tirando de ellas y partimos cada mitad del cuerpo en piezas más pequeñas, para ello nos guiaremos de las estrías. En cuanto a las patas, tenemos que usar el martillo para romperlas y extraer la carne de su interior y quitamos las telillas que cubren la carne.

Presentación

Una vez extraído toda la carne del centollo y las huevas si las tenía, lo mezclamos todo bien, sin aplastar, y añadimos un chorrito de vino (un albariño estaría bien) y si queremos un huevo cocido picado. Vertemos todo esta mezcla y en el caparazón del centollo, llamado carro, que colocaremos a modo de fuente.

El sabor y la textura de esta mezcla es tan intenso que no necesita muchos aditamentos más, solo marídalo con un buen vino blanco bien frío, y ya verás cómo resulta absolutamente ¡insuperable!

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